Querido por muchos, odiado por otros, Mario Moreno “Cantinflas” es una figura difícil de ignorar.

Desde sus inicios humildes, su paso por las carpas itinerantes, hasta su triunfo en el cine mexicano, “Cantinflas”, reinventó la comedia y lo que significa ser mexicano.

Tanto que su particular manera de hablar se ganó su propia definición en el Diccionario de la Real Academia Española.

 

10. Todo un “mil usos”

Antes de descubrir su carrera como actor, se cuenta que Mario Moreno probó todos los oficios:

  • Ayudante de zapatero.
  • Empleado de billar.
  • Limpiabotas.
  • Boxeador.
  • Químico.
  • Cartero.
  • Taxista.
  • Torero.
  • Soldado, pero fue expulsado cuando descubrieron cuenta que había mentido sobre su edad.

 

9.  Así nació Cantinflas

Fue durante su paso por el circuito de carpas que se consolidó como cómico.

Al principio realizaba acrobacias, bailaba y hacía otras actividades, hasta que le pidieron que hablara para reemplazar a otro personaje.

Cuentan que, como olvidó sus líneas por los nervios, se puso a decir lo primero que le venía a la mente, la mayoría de esas cosas sin sentido.

Pero al público le encantó, por lo que siguió con esa actuación de exageración, pantomima, dobles palabras, mala pronunciación y galimatías.

De hecho, se dice que así nació su apodo, cuando alguien le gritó “Cuánto inflas” o “en la cantina inflas”.

 

8. Generosidad era su segundo nombre

Como sabía lo que era ser pobre, realizó grandes donaciones a hospitales y organizaciones de beneficencia.

Además, se cuenta que repartió su primer sueldo ganado en el teatro Garibaldi entre limpiabotas y vendedores de periódicos.

Sin contar que estaba comprometido con la lucha contra las injusticias sociales.

 

7. Un salvador para “El Ame”

El futbol mexicano tiene una deuda muy grande con “Cantinflas”.

Y es que, a finales de la década de los 40, salvó al América de desaparecer.

Esto, con una grande donación para mantenerlo a flote, en momentos en los que todos los clubes tenían problemas económicos.

Para recompensarlo, el club lo nombró presidente honorario.

 

6. ¿Dos personas distintas?

Mario Moreno en realidad habría sido muy distinto a la imagen que proyectaba.

Así lo afirma la escritora Guadalupe Loaeza, quien en una entrevista con la BBC lo describe como un hombre desagradable, hostil y soberbio, poco querido por sus colegas.

 

5. Una adicción que lo llevó a la tumba

En sus biografías, se asegura que comenzó a fumar desde joven, hasta el punto que se podía fumar tres cajetillas diarias.

Esta adicción llegó afectar su trabajo, pues paraba las filmaciones para poder fumar.

De hecho, su muerte fue debido a cáncer de pulmón, mismo que no fue tratado a tiempo.

 

4. La oscura adopción

Algunos medios señalaban que Mario Moreno era estéril, por lo que, junto con su esposa, adoptó a un niño que pasaría a llamarse Mario Moreno Ivanova.

Pero hay más cosas turbias detrás de dicha adopción.

Versiones indican que habría comprado al pequeño a cambio de $10,000 dólares de una mujer con quien había tenido una aventura.

 

3. Amor “para todas”

Estuvo casado con Valentina Ivanova Zuvareff desde los años 20, antes de que su carrera como actor despegara, pero siempre se le ligó con las actrices con las que trabajaba.

Una de ellas fue Miroslav Stern, quien años después se suicidaría. Hay quienes piensan que su muerte tuvo que ver con el actor.

También se habla de una aventura con Marion Roberts, Irán Eory, por mencionar a algunas.

 

2. El escándalo: la esposa secreta

De acuerdo con el actor, tuvo una esposa tan secreta, “que ni él mismo sabía de ella”.

Su nombre era Joyce Jett, quien en 1989 presentó una demanda contra el actor en la que solicitaba “el divorcio” y exigía una compensación por maltrato físico y psicológico, pese a que no estaban casados.

Para parar el escándalo, “Cantinflas” aceptó un acuerdo económico que no se detalló, pese a que siempre dijo que era mentira.

Aparentemente, en el juicio se presentaron como prueba cuentas bancarias conjuntas y testimonios de allegados.

 

1.  Consejero presidencial

Se dice que, por su popularidad, tenía la puerta abierta con políticos y presidentes.

De hecho, fue consejero de Gustavo Díaz Ordaz, años antes de la Matanza del 2 de octubre de 1968.

Además, en algunas de sus películas a color daba lecciones morales y adoctrinamiento sobre políticas públicas.

 

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