Zury Ríos no es santa de mi devoción. Me parece que es una pena que a pesar de su inteligencia, su energía y su formación, haya optado en su vida política por apañar la corrupción del FRG, por organizar el Jueves Negro —en el que murió un periodista—, por proponer un discurso de odio y miedo, por irrespetar a los muertos mayas ixiles o por aliarse a actores centrales del Pacto de Corruptos, como el maléficamente brillante Arenales Forno o el corrupto de Ángel González.

Me parece que la argumentación de Zury Ríos ha sido bastante pobre: “la prohibición solo aplica para el período siguiente al de un dictador”, repite su vicepresidenciable, Roberto Molina Barreto, quien fue uno de los magistrados más dañinos para la justicia en la democracia guatemalteca. Protegió a Otto Pérez Molina, invalidó la sentencia por genocidio contra Efraín Ríos Montt para dar la razón a unas trampas obvias de la defensa del exdictador, y en Nómada demostramos que al falló a favor a la gremial Vestex, mientras recibía dinero de ellos por medio de su fundación Fundacívica.

Zury, además, ha ido a defender sus visiones e inventar una ‘conspiración de izquierda’ a los canales de Ángel González, para despotricar en contra de la magistrada Gloria Porras, una de las jueces más prestigiosas y valientes en la República de Guatemala. La magistrada Porras, además, ha puesto en su lugar en tantas ocasiones a Molina Barreto.

Pero que Zury sea una política con la que disiento, que tenga un vicepresidenciable tan cuestionable, o que sea hija de Ríos Montt, no me parecen motivos suficientes para impedirle ser candidata a la Presidencia.

El derecho a ser penalizado solo por los delitos que uno ha cometido

En nuestra Constitución, tan progresista a veces y tan conservadora en otras, hay contradicciones. Como en muchas otras constituciones del mundo. Por ejemplo se dice que se protege la vida de las personas, pero también se establecía la pena de muerte en el artículo 18. Y la Corte de Constitucionalidad, que es muy preclara, vio esta contradicción y de facto eliminó las causales para aplicar la pena de muerte, por lo que es imposible volver a aplicarla.

Y tenemos también un artículo que dice que los hijos y nietos de dictadores no pueden ser presidentes ni candidatos.

Me gustaría aquí separar el tema de los dictadores de sus familiares. A los dictadores y sus aliados que convirtieron entre 1978 y 1985 a Guatemala en un infierno; y a los guerrilleros que cometieron crímenes de lesa humanidad, todo el peso de la justicia. Desde el periodismo hemos aportado muchos y muchas para que esos crímenes —inhumanos, como las desapariciones, las torturas, la violencia sexual o el genocidio— no queden en la impunidad.

Un poco más de Zury: Zury, la mala de la Sirenita y los evangélicos

Y sobre todo, para que los únicos que puedan alegar ignorancia sean los cínicos, como Zury Ríos Sosa.

Pero a los cínicos no podemos condenarlos por los delitos de los criminales de lesa humanidad. Aunque en Alemania —tan avanzada para cuestionar su historia nazi— sí que es delito negar el Holocausto. Aquí en Guatemala, como los que cometieron los crímenes fueron quienes ganaron la guerra, nos conformamos con que los crímenes no queden en la impunidad.

Por eso el MP de 2008 a 2018 —de las administraciones de Amílcar Zárate, Gloria Porras, Claudia Paz y Thelma Aldana— llevó la justicia hasta donde tenía que llegar. Guatemala es el segundo país en América Latina con más condenados por crímenes de guerra después de Argentina. Y eso es una tranquilidad para la vida de las víctimas y de las sobrevivientes.

Pero por más horrendos que sean esos crímenes, no podemos vengarnos contra los descendientes de esos criminales, como Zury Ríos, aunque no tengan la valentía de cuestionar a sus padres.

Zury Ríos es responsable de sus acciones, pero no de las acciones de su padre, el criminal de Ríos Montt —condenado por dos tribunales guatemaltecos—.

La misma Constitución ampara a Zury, en el artículo 4, que viene antes que el que le prohíbe participar:

“Artículo 4.- Libertad e igualdad. En Guatemala todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos. El hombre y la mujer, cualquiera que sea su estado civil, tienen iguales oportunidades y responsabilidades. Ninguna persona puede ser sometida a servidumbre ni a otra condición que menoscabe su dignidad. Los seres humanos deben guardar conducta fraternal entre sí”.

Todos los seres humanos en Guatemala tienen iguales oportunidades y responsabilidades.

No le podemos poner una responsabilidad adicional ni a ella ni a su hija.

Me parece que es una aberración de artículo, antediluviano, del Antiguo Testamento, contradictorio con otros artículos de la Constitución y alejado de cualquier noción de derechos humanos para todas y para todos.

Y en el espíritu constitucional —que bien ha rescatado la mayoría de la Corte desde parte de 2015 y en especial desde 2016— hay solo tres palabras que priman: los derechos humanos.

Es, además, una justicia poética para la primavera que intentamos construir:

Los derechos humanos que irrespetó Efraín Ríos Montt y sobre los que escupe Zury Ríos cuando niega y se mofa de esos crímenes, los derechos humanos son que amparan a Zury Ríos para que sea una ciudadana con plenos derechos en Guatemala.

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