La crisis del manejo de basura en Líbano llegó a una nueva dimensión, cuando esta semana una fuerte tormenta desplazó los desechos al mar de las playas que se encuentran en las afueras de Beirut.

Ante esto, el primer ministro Saad Hariri ordenó la limpieza de manera inmediata de la playa de Zoug Mosbeh, sin embargo, las olas se encargaron de traer más basura.

“Hemos dicho que no se puede tirar basura al agua. Sabíamos que esto iba a pasar”, declaró el ambientalista, Paul Abi Rached.

Uno de los pocos temas que causa fricciones entre los libaneses y sus líderes es el de la basura, ya que la recolección de esta es señalada como uno de los deficientes servicios públicos que se le ofrece a la población.

El Líbano sufre desde hace tiempo cortes diarios de agua y electricidad, pero el descontento general es porque se dejó de recoger la basura en Beirut, hecho que provocó una ola de protestas.

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