Un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en diferentes partes del mundo sobre programas y políticas de Estado en salud universal revela los efectos positivos sobre las poblaciones, pero alerta las dificultades programáticas con las que a veces se enfrenta: el negocio de los privados.

“Es necesario un modelo económico que permita una sociedad sana”, sostiene Margarita Posadas, coordinadora del Foro Nacional de Salud de El Salvador.

Por su parte, Cristian Morales, de OPS/OMS en Cuba, dice que “es la posibilidad de ofrecer los mejores cuidados, que sean curativos, de prevención o de rehabilitación sin que esto signifique que le va a costar, que va ser un sacrificio para su futuro financiero de la persona enferma, ni de la familia”.

En ese sentido, Vivian Camacho, médica partera de Bolivia, afirma que “la salud universal es el cuidado de la vida, es el respeto a todo lo diferente, la identidad cultural”.

Y agrega: “Pero, sobre todo, también, el reencuentro profundo con nuestra Madre Tierra. Si ella está sana, nosotros como comunidad humana vamos a estar también sanos”.

Verónica Espinoza, ministra de Salud de Ecuador, afirma que “la salud universal es un reto alcanzable y necesario para lograr la equidad y la justicia en los pueblos”.

Según la OMS, el acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud implican que todas las personas y las comunidades tengan acceso, sin discriminación alguna, a servicios integrales, adecuados, oportunos, de calidad, determinados a nivel nacional y de acuerdo con las necesidades.

También, prosigue el organismo, a medicamentos de calidad, seguros, eficaces y asequibles, a la vez que se asegura que el uso de esos servicios no expone a los usuarios a dificultades financieras, en particular a los grupos en situación de vulnerabilidad.

El acceso universal y la cobertura universal requieren la definición e implementación de políticas y acciones con un enfoque multisectorial para abordar los determinantes sociales de la salud y fomentar el compromiso de toda la sociedad para promover el bienestar. Son el fundamento de un sistema equitativo.

La cobertura universal se construye a partir del acceso oportuno y efectivo a los servicios. Sin ello se convierte en una meta inalcanzable. Ambos constituyen condiciones necesarias para lograr la salud y el bienestar.

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