Todo empezó cuando el ministro de educación, Enrique Reira, cedió ante la presión de representantes de iglesias católicas y evangélicas de eliminar todo el contenido que promueva la igualdad de género en las escuelas y que haga alusión al término LGBTI.

Además, Reira no sólo aceptó esta solicitud, aseguró que de ser necesario quemaría todos los libros en una plaza pública para que este sector de la población confiara en él.

En poco tiempo este país ya estaba lleno de propaganda política en contra de este sector en Paraguay, e incluso el Arzobispo de Asunción de Paraguay se dedicaba a casos de exorcismo para los “poseídos por el diablo”.

“Esto es una clara persecución. Le tienen miedo a la palabra perspectiva de género por pura ignorancia”, declaró la investigadora de políticas sociales, Lilian Soto, la cual también pertenece al primer partido feminista en Paraguay.

Ante esto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) manifestó su preocupación por esta prohibición y la tachó como un retroceso a los derechos humanos.

La CIDH también rechazó que la perspectiva de género sea peyorativamente referida como “ideología de género”.

Sin embargo, la homofobia y la violencia hacia la mujer no son factores nuevos, pues el odio a esta población data desde la dictadura militar de 1958 en donde incluso calcinaban a los homosexuales.

Comments

comments

Deje su respuesta

  • (not be published)