Las desapariciones forzadas en Latinoamérica se han vuelto tan normales que son, literalmente, un problema del tamaño de un estadio de fútbol.

Cinco naciones de América Latina destacan en el top 10 de los países con mayor incidencia de este delito, de acuerdo con un estudio elaborado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2016.

Si se suman las cifras de desaparecidos registrados en el ranking de 2000 a la fecha en Argentina, Colombia, México, Perú y Guatemala da un resultado de 101 mil personas que no han sido localizadas.

Este número supera la capacidad de 87 mil espectadores que tiene el Estadio Azteca, el más grande de su tipo en la región.

Y, si se toman en cuenta los desaparecidos en las dictaduras en esos países, se lograría llenar 5 veces el mencionado inmueble, pues por lo menos hubo 470 mil víctimas en Latinoamérica durante gobiernos autoritarios, según la ONU.

La desaparición forzada es usada como una estrategia que sirve para infundir terror o intimidar a los ciudadanos, y crea un impacto negativo en la sociedad y de revictimización entre las familias.

En el pasado, este recurso era utilizado principalmente en las dictaduras militares, lapsos donde no había ningún respeto a los derechos humanos.

Argentina

Argentina es el que aparece más arriba en el listado de la ONU, siendo el tercer lugar en todo el mundo donde desaparecen un mayor número de personas.

Entre 1976 a 1981, durante la dictadura argentina, alrededor de 30 mil civiles desaparecieron, siendo uno de los pasajes de la historia más negros de esta nación sudamericana.

Sin embargo, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) estima que en la última década han desaparecido 4 mil 400 personas en Argentina.

Guatemala

El siguiente país en aparecer es Guatemala, donde las desapariciones entre 2003 y 2014 suman 2 mil 102 personas sin localizar, es decir, 175 por mes y 5 por día.

La mayoría de estos casos estuvieron relacionados con la violencia hacia la mujer y la trata de personas, precisó la organización de derechos humanos Grupo de Apoyo Mutuo (GAM).

En este lapso, los tres mandatos presidenciales de Alfonso Portillo, Óscar Berger y Álvaro Colom tuvieron resultados nulos en la investigación de los delitos.

Los guatemaltecos también han tenido momentos amargos en su historia, pues en la guerra civil que se desarrolló entre 1960 y 1996 se reportaron hasta 45 mil personas desaparecidas.

Perú

Perú también aparece en el listado y, aunque no hay una cifra exacta, se calcula que más de 15 mil personas desaparecieron entre 1980 y 2000, de las que se han encontrado hasta 3 mil 200 cuerpos, aproximadamente.

Entre estas dos décadas surgió el grupo terrorista Sendero Luminoso, que surgió para derrocar al Gobierno de Fernando Belaúnde Terry y establecer uno comunista.

El Estado peruano comenzó a tomar represalias contras los ciudadanos que eran sospechosos de pertenecer al movimiento guerrillero opositor.

El año pasado se denunciaron 2 mil 551 no localizadas en el país, según el Registro Nacional de Información de Personas Desaparecidas. Por otro lado, en el 2015 se reportaron mil 947 y en el 2014 mil 470.

De este universo, los más afectados son las mujeres, pues representan el 59 por ciento de los casos, mientras que los niños suman un 32 por ciento.

La Fundación Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR) menciona que la principal causa de las desapariciones es el narcotráfico y la trata de personas.

Colombia

En Colombia, según la organización de Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, hasta el 2015 se contabilizan un total de 45 mil 630 personas que han sido víctimas de la desaparición forzada.

Estos crímenes se agravaron en la nación cafetalera desde hace más de diez años a raíz de los conflictos internos generados por el paramilitarismo.

Este fenómeno se refiere a los grupos ilegales de extrema derecha apoyados por el Gobierno colombiano, que desde 1970 combaten a la oposición de izquierda.

México

En México se desconoce desde hace una década el paradero de 30 mil 973 personas, según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas.

Este fenómeno se agravó durante el sexenio de Felipe Calderón /2006-2012) durante la llamada “guerra contra el narcotráfico”.

Durante el mandato calderonista, el Gobierno Federal lanzó una ofensiva militar contra el crimen organizado, que dejó tanto muertos, como desaparecidos ajenos a la delincuencia que se clasificaron como “daños colaterales”.

Previo a este periodo, la Secretaría de Gobernación mexicana reporta que antes de 2007 sólo se tenía el registro de 236 casos de personas no localizadas.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) destaca que en México han desaparecido 6 mil 700 menores de edad en los últimos dos sexenios en manos de diversos grupos delictivos.

Las desapariciones forzadas son una herida que no cierra en Latinoamérica y que ya dejaron de ser exclusivas de la dictaduras.

Actualmente son los gobiernos, grupos delictivos u organizaciones dedicadas a la trata de personas las culpables de estos delitos.

El afectado no es sólo quien desaparece, sino también sus familiares, quienes viven en un ciclo permanente de revictimización al desconocer el paradero de sus seres queridos.

Lo más preocupante es que en la mayoría de los casos nunca se da con los desaparecidos y mucho menos con los culpables.

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