Panamá ha sido el punto de reunión para los fiscales de varios países del continente, asignados a la investigación del caso de corrupción protagonizado por la empresa constructora brasileña Odebrecht.

Dentro de este marco, varios de los fiscales han señalado que han sufrido tanto presiones como amenazas para evitar el avance de las investigaciones.

«Muchos fiscales y procuradores de países estamos siendo presionados y algunos hasta amenazados por estas investigaciones, hay que decirlo muy claramente», expuso Douglas Meléndez, titular de la Fiscalía General de El Salvador.

Y es que este caso es uno de los más complejos y graves en materia de delincuencia transnacional, tanto que trastocado la esfera política y gubernamental de varios países, al encontrarse vínculos de los sobornos brindados por Odebrecht con las campañas políticas de algunos mandatarios y exmandatarios.

«Las investigaciones son complejas y, ciertamente, cuando se investiga a personajes vinculados a la política hay mas dificultades todavía», manifestó el fiscal peruano Pablo Sánchez.

De acuerdo con estimaciones realizadas por los mismos investigadores, la constructora brasileña habría repartido cerca de 3 mil millones de dólares en sobornos en varios países de América Latina, como Argentina, Perú, Brasil, Ecuador, Colombia, Guatemala, Venezuela, Panamá y República Dominicana, además de algunos países africanos.

Estos sobornos habrían sido entregados a campañas políticas para obtener beneficios en la realización de obras y proyectos de esos gobiernos.

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