La joven Emely Peguero, de 16 años, tenía cinco meses de embarazo cuando la asesinaron, mientras que su cuerpo estuvo desaparecido por nueve días y al ser encontrado tenía señales de un aborto forzado y ruptura craneal.

Los principales sospechosos de cometer este crimen son su novio coludido con la madre de éste, por lo que se encuentran en prisión preventiva.

“La mataron porque no quiso abortar a su bebé”, aseguró el padre de la ahora occisa, Genaro Peguero.

Además, Peguero denunció que vio algunos de los mensajes que la madre del novio de su hija le exigía que abortara.

«Mi hija le dijo que no, que ella quería tener al bebé. Ya tenía cinco meses y que sabía que iba a ser varón», lamentó el padre de la menor.

El informe forense preliminar arrojó que las causas de la muerte fueron la hemorragia interna del útero por el aborto inducido y el golpe contundente en la cabeza con hundimiento de cráneo.

Este es el caso que toda República Dominicana comenta, uno que por su brutalidad resaltó de los otros 200 feminicidios que se cometen en promedio anualmente en este país.

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