En México la llegada de septiembre significa el inicio de las fiestas patrias.

Una variedad de antojitos gastronómicos son el menú principal, música vernácula se escucha por doquier y las calles se adornan con los lábaros patrios, todo para celebrar el inicio de la lucha por la Independencia de México, la madrugada del 16 de septiembre.

Una vez pasada la fecha, las cosas vuelven a la normalidad a pesar de que el 27 de septiembre es el día en que la batalla se consumó tras 11 años y México alcanzó su libertad. Ese día es solo una hoja más en el calendario.

¿Por qué en México se celebra el inicio y no la consumación de la Independencia?

Este fenómeno ha sido objeto de estudio de historiadores, académicos y hasta psicólogos sociales.

Aunque no existe una razón en concreto, algunos historiadores refieren a que tal vez se “sepultó” esta celebración a consecuencia de que Agustín de Iturbide, líder del Ejército Trigarante, dio a México un nuevo orden político.

Tras el triunfo cayó en las garras de la ambición y buscó a toda costa convertirse en monarca, lo que terminó por ilustrarlo como villano con la historia de México.

Otros especialistas adjudican el “olvido” de la fecha a una degradación de un proyecto de nación. Otra de las populares opiniones de historiadores es que se celebra por ser el “nacimiento de México”.

El Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM hizo un exhorto a la población para que lea la historia de México y entienda cómo se vivió realmente el proceso de la Independencia del país.

En cuestión de historia, la primera vez que se conmemoró la lucha de la Independencia fue en 1812, dos años después de que Miguel Hidalgo diera el grito en Dolores. Fue en Huichapan donde el general Ignacio López Rayón recordó a quienes iniciaron el movimiento y cayeron.

Un año después, José María Morelos estipuló en los Sentimientos de la Nación que “se solemnice el 16 de septiembre de todos los años, como el día del aniversario en que se levantó la voz de la independencia y nuestra santa libertad comenzó, pues en ese día fue en el que se desplegaron los labios de la Nación para reclamar sus derechos con espada en mano para ser oída”.

La Constitución de Apatzingán declaró el 16 de septiembre como día de fiesta nacional.

En 1825, durante el mandato del primer presidente de México, Guadalupe Victoria, fue la primera vez que la fecha tomó forma de fiesta nacional.

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