La ex fiscal general de Venezuela y ahora perseguida política, Luisa Ortega, desde su exilio, hace poco más de dos semanas, no ha dejado de denunciar ante la comunidad internacional los delitos de corrupción del gobierno a quien antes servía, lo que ha ha generado que muchos se pregunten: ¿qué estará buscando? ¿Redención?

Su gira por Latinoamérica inició en Colombia y ya ha visitado países como Brasil, Costa Rica y el más reciente, México, donde se reunió el pasado 01 de septiembre con el procurador general Raúl Cervantes Andrade, con el fin de coordinar “acciones para la lucha contra la corrupción”. Así lo tuiteó Ortega Díaz:

En su paso por Costa Rica, la venezolana se reunió con el presidente de la Corte Internacional de Derechos Humanos, Roberto F. Caldas, para presentar pruebas en contra del presidente Nicolás Maduro y la violación de derechos fundamentales en el país caribeño.

Nombres de altos funcionarios venezolanos, como el del alcalde metropolitano Jorge Rodríguez y el constituyente Diosdado Cabello -y por supuesto, el de Maduro- encabezan la lista de los señalados por Ortega, pero afirma que son muchos los funcionarios comprometidos con el tema de corrupción de la empresa Odebrecht.

Otros “pesos pesados” del chavismo que sacó a relucir fueron Elías Jaua, Jesse Chacón y quien fuese enviado por el presidente venezolano como embajador en Estados Unidos en 2015, Maximilien Sánchez Arveláiz, entre otros.

Su acción más reciente fue una publicación hecha a través de su cuenta en Twitter este domingo 3 de septiembre, donde expresó lo siguiente:

Su mensaje recibió distintas respuestas, desde aquellos que confiesan tener sus esperanzas puestas en las acciones de la exfiscal, como Miriam Palma, quien dice ser abogada egresada de la Universidad Santa María y Giselle Sarmiento, entre los pocos tuits de apoyo que se leen.

Sin embargo, otros como el periodista venezolano Felipe Dunkerke -cuyo nombre pidió ser cambiado para evitar represalias- compara el actual comportamiento de la exfuncionaria pública con el de un “maleante y asesino que luego se mete a evangélico, que creen que con rezar se vuelven buenos y ya no tienen pasado”, afirma.

Dunkerke trabajó por varios años para prensa institucional de uno de los gobernadores adeptos al oficialismo, actualmente ejerce su profesión en un diario local, razón por la que pide protección de su identidad.

Lo dicho por el periodista colinda más de cerca con las respuestas que obtuvo Ortega a sus tuits del 03 de septiembre, donde el rechazo y la espera de que ella al igual que los que señala, paguen por sus acciones, predomina.

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