Recientemente en Argentina, un grupo de 20 adolescentes con edades comprendidas entre los 14 y 16 años, agredieron a una pareja de jóvenes ante la mirada indiferente no sólo de la gente, sino de las mismas autoridades policiales. ¿La razón? Ser homosexuales.

Así lo denunció a través de su página de Facebook, Jhonan de La Barrera, uno de los agredidos, quien detalló en su publicación que no sólo él y su pareja Joel, fueron golpeados e insultados, sino robados, pues a de La Barrera le quitaron su teléfono celular.

Ambos jóvenes pudieron morir y sumar al número de casos que mueren por violencia contra la población LGBT en América Latina; que nada más entre enero de 2013 y marzo de 2014 fueron casi 600 personas, según el informe más reciente presentado por la Comisión Internacional de Derechos Humanos en el 2015.

Pero tal panorama parece una contradicción, pues de acuerdo a una investigación realizada por la organización no gubernamental Transgender Europe, si bien América Latina es una de las regiones con las tasas más altas de violencia contra la comunidad LGBT, también tiene algunas de las leyes más progresistas para la igualdad y protección de dicha comunidad.

En el caso puntual de Argentina, lo ocurrido pareciera ser aún más contradictorio, pues un reporte facilitado por America’s Quarterly en 2016, el país del tango, junto a Uruguay, encabezaban la lista de los países latinoamericanos más amigables con la comunidad LGBT. El último era Paraguay.

Pero esto dista en gran manera de lo que Jhonan y Joel vivieron el 01 de septiembre de este año; también de otros dos jóvenes de la comunidad gay de Mar de Plata heridos de gravedad al ser golpeados por un grupo de personas que llevaban símbolos nazis. Esto ocurrió en octubre de 2015, en el centro de la ciudad.

Países de América Latina, como Perú y Chile, han reportado historias similares, incluso más drásticas, como la de Luis Alberto Rojas Marín, un peruano gay que fue detenido por la policía en el 2008 cuando tenía 26 años, que fue golpeado, agredido verbalmente y violado con un bastón antes de devolverle la libertad.

Sin embargo, son muchos los casos que no salen a la luz; homosexuales abusados que por temor a las represalias o a la indiferencia de las autoridades y gobiernos, prefieren mantener en secreto lo que les pasó, quizás para conservar al menos algo de su dignidad.

Pero no Jhonan de La Barrera, quien prefirió utilizar una de las redes sociales con mayor alcance para contar lo que él y su pareja vivieron, atribuyendo parte de la responsabilidad al gobierno ya que asegura que sus agresores “se sienten impunemente protegidos por un gobierno que piensa igual que ellos, que profundiza la violencia”, señaló en su muro.

“Que nos golpearon a matar porque somos putos y por ser de piel oscura. No nos vamos a rendir y esto nos da más fuerza para seguir militando. Basta de criar machitos prepotentes. Más pronto que tarde el patriarcado se va a caer” finalizó.

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