Foto: especial

El desastre dejado por el huracán «María» en Puerto Rico comienza a aumentar de magnitud, ya que a la destrucción que dejó el fenómeno meteorológico ahora se suma el desabasto de productos indispensables como el combustible, alimentos y agua.

El domingo pasado el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Roselló, afirmó que el suministro de combustibles empezaría a resolverse a partir del martes de esta semana, sin embargo el desabasto continúa.

El problema de combustibles está dejando sin alternativas a la isla ante el daño total que recibió la red eléctrica, lo cual vuelve crítica la situación que viven los hospitales y dificulta el resguardo de alimentos perecederos.

El desabasto energético ha complicado también el suministro de alimentos y agua, productos que también se encuentran en un nivel crítico existencia.

Por otro lado, las labores de remoción de escombros y de reconstrucción se ven dificultadas por la falta de combustibles.

Esta situación puede generar un éxodo masivo hacia Nueva York y otras localidades del territorio norteamericano. Incluso Bill Di Blassio, alcalde de la ciudad mencionada, señaló que «habrá un número importante de familias puertorriqueñas que vendrán porque tienen familiares y lugares donde se pueden quedar».

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