Enviados desde Estados Unidos para contar al mundo lo que ocurre en una sociedad duramente regida bajo un gobierno como el de Nicolás Maduro, los periodistas Hannah Dreier, corresponsal de Associated Press y Nicholas Casey, corresponsal de The New York Times, fueron testigos de la decadencia en la que cayó Venezuela y compartieron sus experiencias dentro del país narrando su exilio sometido por las autoridades opresoras.

A través de diferentes artículos, ambos reporteros describieron de principio a fin la trágica caída económica y social del país venezolano, y la alarmante ausencia de la llamada soberanía y paz.

“Las caídas de los precios del petróleo y una mala administración económica hicieron que el país con las mayores reservas de crudo quedara en la ruina”, comienza a describir Nicholas Casey en el artículo del New York Times

“La inflación se disparó hasta un 500%. De pronto ya no había dinero para importar productos, ni infraestructura para elaborarlos. Los anaqueles comenzaron a vaciarse y se desató el caos”, agrega.

Durante su estadía en Venezuela, Casey transmitía de viva voz la lamentable situación, hecho que poco a poco le fue dando mala fama con el gobierno.

“Los ataques contra mi persona y mi trabajo periodísticos eran frecuentes, pero nunca creí que expulsarían a The New York Times”, expresa.

Fue hasta octubre de 2016 que Nicholas fue “extraoficialmente” vetado del país.

“Un día de octubre de 2016, después de regresar de vacaciones, los agentes migratorios me negaron la entrada a Venezuela”, señala.

Por su parte, Hannah Dreier vivió físicamente la opresión a su trabajo, pues siendo una de las corresponsales más destacadas en AP, el gobierno venezolano no pensó dos veces para silenciarla.

En su relato publicado también por el medio para el que trabaja, compartió que fue detenida por un grupo de hombres a bordo de una camioneta negra, quienes la obligaron a subir para después dar un largo paseo.

Durante el transcurso, Dreier recordó la clase de “antisecuestro” que había tomado antes de su llegada a Venezuela en el 2014.

“‘¿Qué debemos hacer con ella?’, preguntó el conductor. El hombre a mi lado sacó su cabeza por el pelo y le hizo un gesto de corte en la garganta’”, narra.

La razón por la cual la habían subido ese día en aquella camioneta, pensó Dreier, fue que durante su estadía en el país venezolano, al igual que Casey, dedicó su carrera a la narración descriptiva del trágico escenario político y social en el que caía Venezuela.

Con el paso de los años, evidentemente la situación empeoró, y las coberturas cada día se volvían más un riesgo para su vida y la de sus colegas, a raíz de que las muertes en las marchas comenzaron a surgir.

A los minutos, Dreier logró entender que en realidad no había sido secuestrada, sino detenida, luego de ver que los hombres y mujeres que la detuvieron se acercaban a un cuartel de la policía.

Sin embargo, uno de los hombres que la metió a un cuarto con una cámara frente a ella, la amenazó con que terminaría igual que el periodista estadounidense decapitado por el Estado Islámico, hecho que fue videograbado y filtrado a la red.

La acusaron de sabotear la economía.

“¿Cuánto le paga el gobierno estadounidense por ser su espía?”, le preguntaron.

Tras largas horas de interrogación, Dreier relató que los hombres la llevaron al aeropuerto bajo la amenaza de que no volviera a la ciudad de Barinas, ciudad natal del expresidente Hugo Chávez.

Ahí esperaron hasta que Hannah Dreier tomó el avión.

No es la primera vez

Anteriormente, decenas de periodistas han denunciado que el gobierno venezolano intenta censurar a la prensa bajo amenazas y agresiones, hecho que evidentemente no ha sido tomado en cuenta por el gobierno.

También, un periodista corresponsal de ABC News, Matthew Gutman, fue expulsado de Venezuela luego de que lo detuvieran cuando intentaba realizar un reportaje sobre la situación de los hospitales del país.

Fue detenido en Carabobo y llevado al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), donde estuvo retenido seis días hasta que lo llevaron al aeropuerto de Venezuela para que dejara el país.

Otro caso similar le ocurrió al fotógrafo argentino Rodrigo Abd de AP, quien fue retenido en el aeropuerto de Simón Bolívar de Caracas, pero fue liberado para ingresar al país.

Sin embargo, otro grupo de reporteros peruanos que trabajaban para Televisa no fueron admitidos.

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