“Son unos malandros (delincuentes). Yo veo a un guardia y me asusto, bueno, no me asusto, los veo con desprecio, les pongo cara de cañón.”, es lo que dice sentir Yenitze Soledad, una empresaria venezolana, cuando ve a algún elemento de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) circulando por las calles de Ciudad Guayana, estado Bolívar, donde vive.

Y como Soledad, tantos venezolanos más que del respeto a los uniformados pasaron al desprecio y por último a la confrontación, como lo evidencian miles de fotografías y videos de los más de 100 días de manifestaciones en Venezuela que corren por las redes, cuyo saldo traspasa el centenar de víctimas mortales.

Militares al servicio de quién

Manifestaciones que fueron detonadas por la decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de desconocer a la Asamblea Nacional, electa mediante el voto directo, secreto y universal, como corresponde a una democracia, sólo porque la mayoría de sus diputados son opositores al presidente Nicolás Maduro.

Concentraciones que, según el artículo 68 de la Constitución Bolivariana de Venezuela, la del entonces presidente Hugo Chávez, no sólo son legales siempre dentro de un marco pacífico y sin armas, sino que está prohibido “el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de dichas manifestaciones”; pero definitivamente hoy la realidad es otra.

Uniformados que golpean, a veces en grupo a un solo manifestante, que disparan, que insultan, que intimidan, hacen que los venezolanos y el resto del mundo se pregunten qué pasó con el rol de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) – a quien pertenece la GNB- contemplado también en la Carta Magna, pero en el artículo 328.

Esta contempla que su función no es otro sino el “servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”, ya que son una institución profesional, sin militancia política, “organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico”.

Pero los venezolanos, al menos una gran mayoría, ya no esperan que los defiendan; por eso es que Yenitze Soledad no deja que su hija Gabriela, de 16 años, asista a ninguna concentración, “porque ellos deberían proteger a la población y no lo hacen, porque una buena parte está comprada por el régimen y lo que hacen es maltratar” y eso sí atemoriza a la venezolana.

¿Y la otra parte?

Soledad se refirió a un grupo, que hasta ahora parece ser mayoría, pero ¿qué hay de los elementos militares que han decidido manifestar su descontento con las acciones impulsadas desde el gobierno nacional? Por un lado se encuentra el ex capitán Juan Carlos Cariguapano, quien desde el 2014 se declaró en rebeldía, lo que le valió la baja de sus funciones.

Por otro, el Mayor General del Ejército Clíver Alcalá Cordones, ahora retirado, que si bien apoyó totalmente a Chávez durante su mandato, desde el año 2016 tornó su respaldo en críticas y llamados al restablecimiento de la Constitución al presidente Nicolás Maduro, además de señalar que este le ha hecho un gran daño a la FANB en varios aspectos, entre ellos por falta de mandato.

El 27 de junio de este año, fue Óscar Pérez, inspector del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), miembro de la Brigada de Acciones Especiales (BAE) y jefe de Operaciones Aéreas, quien junto a un grupo de militares tomaron un helicóptero y atacaron desde el aire al Tribunal Supremo de Justicia.

Pérez también apareció en un video junto a una coalición de funcionarios militares, policiales y civiles donde insta a Maduro a renunciar y a la celebración de elecciones generales; dos meses después Cariguapano vuele a ser noticia con un video similar.

Entonces, ¿quién redimirá a Venezuela?

Por muy dividido que parezca el panorama, hay quienes aseguran que la salida de Maduro de la presidencia no será posible mediante elecciones -ya que el Consejo Nacional Electoral (CNE), que debería ser imparcial pero se ha demostrado al servicio del oficialismo- sólo será posible si la Fuerza Armada Nacional “cumple con su rol de defender al pueblo y proclaman golpe de Estado”, afirma la venezolana Marisela Marcano, quien migró a Brasil.

“Y creo que en el fondo ellos -el gobierno- lo saben; pero les da terror aceptarlo. Por eso es que los tienen tan bien acomodados, les suben a cada ratos los sueldos, les dan acceso a los alimentos, y quién sabe qué más”, afirma la señora Elda Araque, también habitante del estado Bolívar, cerca de donde vive Soledad.

Por su parte, el vicepresidente Diosdado Cabello, no desaprovecha ninguna oportunidad para desmontar las esperanzas de quienes cuentan con un golpe militar, asegurando que las FANB permanece junta, firme, y cumpliendo con su objetivo de defender a la patria y a su soberanía.

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