Aunque la crisis económica, política y social que atraviesa Venezuela aumenta, no todos los que tienen la posibilidad de irse del país quieren hacerlo, a pesar de tratarse de jóvenes formados profesionalmente, laboralmente estables y con sueldos por encima del salario mínimo, pero si se quedan ¿qué futuro les espera?

Carlos Pérez, es jefe de redacción de un reconocido diario venezolano, gana más de 300 mil bolívares (18 dólares) mensuales en total, incluyendo los 153 mil que le corresponden por bono alimenticio, y aún así afirma que no le alcanza para casi nada. (Pérez pidió que su nombre ni el medio para el que trabaja fuese revelado por motivos de seguridad).

El jefe de redacción gana casi un 50 por ciento más del salario mínimo, que desde el 01 de julio llegó a 97 mil 531 bolívares (5 dólares apróximadamente), después que por segunda vez en el año, el presidente Nicolás Maduro anunciara su incremento esta vez del 60 por ciento.

“De querer irme, no quiero, pero si yo, que tengo un ‘buen’ cargo, que gano casi el 50 por ciento más de un salario mínimo, estoy soltero y sin responsabilidades y aún así ya no puedo darme los ‘gustos’ que me daba antes, me cuesta imaginarme al resto”, comenta Pérez.

Pérez vive con su mamá y su hermano y no visualiza ni siquiera de cerca irse vivir solo porque rentar una habitación está alrededor de los 80 y 100 mil bolívares al mes, lo que consumiría más de la mitad de su sueldo. “Antes, si se me dañaba algún repuesto del auto, pues yo lo compraba, ahora no puedo, mi mamá tiene que ayudarme porque necesitaría todo o más de mi salario mensual. Una locura”, dijo.

Egnis Gazcón, educadora venezolana, divorciada y sin hijos, secunda a Pérez. Ella gana un poco más, 250 mil bolívares mensuales más 180 mil en bono de alimentación, para un total de 430 mil (25 dólares). Después de separarse le tocó volver a casa de sus padres por no poder pagar la renta de una casa ella sola.

“Aún y cuando no pago alquiler, el sueldo no alcanza para nada. Si te compras un pantalón se te va toda una quincena; o comes o te compras una camisa, tienes que elegir. 30 huevos te cuestan 35 mil bolívares (2 dólares), un kilo de arroz 25 mil bolívares (1.5 dólares). Yo siempre me pregunto cómo hace una familia, con niños a los que tienen que comprarles uniformes, útiles escolares ‘¿cómo hacen?’” explica Gazcón.

“Vivimos por misericordia” continúa la maestra. “Eso sin contar que si eres mujer y debes comprar toallas sanitarias, un paquete de 10 te cuesta 10 mil bolívares y al mes necesitas al menos dos; un desodorante 18 mil bolívares, etc. Es muy duro” añadió.

Según un estudio realizado por el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (CENDA-FVM) en julio, la Canasta Básica Familiar se ubicó en dos millones 43 mil 83 bolívares con 39 centavos (unos 120 dólares aproximadamente) lo equivalente a 16. 2 salarios mínimos.

Pérez y Gazcón aman Venezuela y es el lugar donde quisieran formar y ver crecer a su familia sin embargo, ambos, están muy lejos de alcanzar a ganar lo que necesitan para vivir como quisieran en el país caribeño.

Este tipo de publicaciones abundan en las redes sociales donde los usuarios suben fotos de facturas para mostrar cuan altos están los precios. En la imagen, el costo de dos hamburguesas, que sobrepasa el salario mínimo mensual.

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