Foto: Google

El chile existe de todas las formas, tamaños, colores y bravuras, pero todos presentan algo en común: la sensación de quemazón en la lengua, boca, ojos, y cualquier otra parte del cuerpo con la que se haya tenido contacto.

Mucha gente cree que las semillas son las que causan el sabor picoso, pero en realidad es la capita blanca y esponjosa, llamada placenta, la que nos pone de puntas.

Foto: es.GdeFon.com

El efecto de quemazón es causado por una compuesto químico llamado capsaicina, que se encuentra en unas glándulas muy pequeñas en la placenta del chile. Al comer un chile, dicho compuesto entra en contacto principalmente con la saliva y se amarra a los receptores llamados TRPVI que hay en la boca y en la lengua desatando la sensación de dolor cuando algo está muy caliente y entonces el cerebro cree que la boca está quemando, literalmente.

De acuerdo a la BBC, un estudio reciente concluyó que quienes comían muchos chiles rojos picantes tenían un 13 por ciento menos de probabilidades de morir que los que no.

Investigadores en China especulan que tal vez la capsaicina ayuda a incrementar la fluidez de la sangre o que pueda generar cambios positivos en la flora intestinal.

Comments

comments

Deje su respuesta

  • (not be published)