Foto: Getty Images

Ambos jugadores eran los favoritos para ganar esta gran final; desafortunadamente sólo uno podía ganar el Grand Slam, y ese fue el majestuoso Roger Federer.

Con 3-2 y un break a favor del español Rafa Nadal en el quinto set, Roger Federer pegó uno de los mejores reveses de su carrera. Fue un golpe cruzado con una técnica tan perfecta que pareció haber evolucionado en directo. Sin lugar a dudas, una batalla épica entre el tenista español y suizo, de esas que son una leyenda.

Su último golpe, descrito como una obra de arte, fue el que le dió su 18 Grand Slam, un hito en la historia del deporte cuando todo mundo pensaba que Federer empezaba ya a mostrar retroceso en su esfuerzo.

En este tipo de partido, que más bien no son una competencia, sino un estilo de vida, no sé sabe quién ganó o quién perdió. Más bien, es una obra tan buena que sientes que no tienen fin y entre más avanza, más te gusta.

Tras 3 horas y 38 minutos de partido, Federer alza la copa del Open de Australia. En Melbourne, la audiencia los ovaciona a ambos, y ellos dejan caer un par de lágrimas, de tristeza y de alegría, es la emoción de compartir, ya varias ocasiones, la final con el mejor.

Fuente: El País




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